—Buenos días, señores jueces. Como primera medida, quiero analizar lo que se dijo como causa de muerte del señor Diego Maradona. Pero antes quiero aclarar que soy inocente y que lamento mucho su fallecimiento.

Con estas palabras, el neurocirujano Leopoldo Luque (45) inició su sorpresiva declaración este jueves, en la segunda jornada del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60), en el que está imputado junto a otros seis profesionales de la salud.
Durante la mañana, la fiscalía denunció la falta de “lealtad procesal” por parte de la defensa, debido a que no avisaron con anticipación que Luque iba a declarar.
Al comenzar la audiencia, los abogados defensores Julio Rivas y Francisco Oneto informaron a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón sobre la intención de su representado de prestar declaración. Luego de la oposición de la fiscalía y del abogado Fernando Burlando, el juez Gaig autorizó que Luque declarara antes que los testigos previstos para la jornada.
Esta decisión generó el malestar de los fiscales generales de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, así como del representante legal de Dalma y Gianinna Maradona. La controversia se originó porque parte de las defensas habían solicitado el martes pasado que la fiscalía comunicara con 24 horas de anticipación la lista de testigos para la sesión siguiente.
En ese marco, se informó que los testigos de este jueves serían el subcomisario Lucas Farías, primer policía en arribar a la casa donde falleció Maradona; el médico Juan Carlos Pinto, firmante del acta de defunción; y Gianinna Maradona.
Patricio Ferrari se quejó: “Pinto está enfermo, es una persona mayor. Se molestaron porque no quisieron sorpresas, pero con buena fe podrían haber anunciado que iba a declarar para evitar traer a una persona enferma. No hay buena fe procesal. Parece una cargada”.
Durante el debate, Burlando solicitó al juez Gaig que imponga orden y ejerza plenamente las atribuciones que le otorga el Código para conducir la audiencia. Advirtió: “Así no vamos a poder dar un solo paso. Vamos camino a un mal debate”.
El intercambio entre la defensa de Luque, la fiscalía y Burlando requirió la intervención del tribunal. En ese contexto, cuando el juez Gaig comunicaba su resolución, el defensor Oneto intentó intervenir sin recibir la palabra, por lo que pidió dejar constancia de esta situación. Burlando respondió amenazando con denunciarlo por “falsedad ideológica de instrumento público”. El juez llamó a la reflexión a Oneto y le advirtió sobre su actitud, instándolo a “moderar y bajar los gestos”.
Finalmente, Gaig autorizó que Luque declare primero, fundamentando que “prevalecen los derechos del imputado”.
Ante esta decisión, la fiscalía solicitó un cuarto intermedio para analizar las declaraciones previas del neurocirujano durante la instrucción del caso y desistió de los testigos planificados para la fecha.
Desde la acusación afirmaron a Clarín que en la defensa de Luque “no hubo lealtad procesal” al no anunciar la intención del imputado de declarar, contraviniendo el pedido de la fiscalía para avisar con antelación similar a la notificación de los testigos.
El tribunal dispuso un cuarto intermedio de una hora antes de la declaración de Luque, uno de los siete profesionales acusados en este segundo juicio por el delito de “homicidio simple con dolo eventual”, con una pena prevista de 8 a 25 años de prisión.
Pasado el mediodía, el neurocirujano inició su testimonio y detalló la causa de muerte de Maradona. Leyó documentos en los que se señala que, según una de las pericias oficiales, el diagnóstico arrojado por la autopsia fue insuficiencia cardíaca crónica con miocardiopatía dilatada que se descompensó y agravó por falta de tratamiento.
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