Hay momentos en los que la calculadora deja de ser un elemento de oficina y se convierte en protagonista de un expediente judicial. Manuel Adorni, exjefe de Gabinete de Javier Milei, atraviesa uno de esos momentos: el fiscal federal Gerardo Pollicita le exige que explique una serie de inconsistencias detectadas en la evolución de su patrimonio. Y cuando la Justicia pregunta de dónde salió la plata, aquello de “cuentas claras conservan la amistad” adquiere un significado bastante menos amistoso.
El requerimiento tiene 20 puntos y nació después de un informe técnico de 207 fojas que cruzó declaraciones juradas con información bancaria, inmobiliaria, movimientos migratorios y operaciones con criptoactivos. La investigación abarca desde el ingreso de Adorni a la función pública, en diciembre de 2023, hasta su salida del Gobierno en junio de 2026. También está bajo análisis el patrimonio de su esposa, Bettina Angeletti.
Y acá aparecen los números que hicieron levantar las cejas en Comodoro Py. Según la reconstrucción de la Fiscalía, durante ese período los ingresos comprobados del matrimonio sumaron $229.752.283,20, incluyendo los 35 salarios cobrados por Adorni como funcionario. Los gastos relevados, en cambio, alcanzaron $272.820.832,20. La diferencia es de $43.068.549 que, según el planteo fiscal, todavía necesita una explicación documental.
Pero si los pesos llaman la atención, los dólares directamente se sentaron en primera fila. Pollicita señaló gastos por US$402.578,12 que no encontrarían correlato suficiente en los ingresos lícitos comprobados. Allí aparecen operaciones relacionadas con propiedades, refacciones y mobiliario, entre ellas una casa en el country Indio Cuá y un departamento ubicado en Miró al 500.
La Fiscalía también quiere conocer el origen de dólares en efectivo, préstamos atribuidos a familiares y operaciones con criptomonedas. Otro punto sensible es la utilización de terceras personas para determinadas compras o pagos. Adorni sostuvo públicamente que parte de sus recursos provenían de inversiones en criptoactivos realizadas antes de llegar al Estado; ahora deberá aportar elementos que permitan reconstruir el origen del capital y esas operaciones.
Hay que hacer una aclaración importante, porque una revista puede ser picante sin transformarse en una verdulería judicial: Adorni está siendo investigado por presunto enriquecimiento ilícito y no existe en esta instancia una condena que determine que esos fondos tengan origen ilegal. El requerimiento de justificación es justamente la oportunidad para que explique las diferencias detectadas. Si las respuestas no resultaran suficientes, la investigación podría avanzar hacia una eventual citación a declaración indagatoria.
Además, hay versiones contradictorias sobre el vencimiento exacto. Distintos medios lo ubicaron entre martes y miércoles de esta semana, por lo que La Realidad evitaría clavarse con una fecha hasta que exista confirmación judicial. Lo seguro es que la prórroga entra en sus horas finales y hasta esta mañana las respuestas todavía no habían sido presentadas, según fuentes judiciales citadas por Telefe Noticias.
Adorni construyó buena parte de su personaje político alrededor de las cifras, las conferencias y aquella costumbre de contestar con precisión quirúrgica. Esta vez, paradójicamente, las preguntas están del otro lado del mostrador.
Porque finalmente toda esta historia puede resumirse con una frase que nuestras abuelas manejaban mejor que cualquier auditoría: “Los números no mienten”. Aunque en Tribunales suelen agregar una segunda parte menos pintoresca: los números tampoco se explican solos.
Y ahora Adorni tiene que explicar los suyos.