El operativo para recuperar los cuerpos de los cinco buzos italianos que fallecieron en la cueva submarina del atolón de Vaavu, en las Maldivas, llegó a su fin tras una semana de intensa incertidumbre. Con el dolor de las familias presentes y tres hipótesis principales sobre lo ocurrido a 60 metros de profundidad, ahora la investigación por homicidio involuntario múltiple comenzará en Roma.
El portavoz presidencial, Mohameed Hussain Shareef, confirmó que los últimos cuerpos recuperados corresponden a Muriel Oddenino y Giorgia Sommacal. Fueron rescatados el miércoles por la mañana por tres buzos finlandeses, con el apoyo de la guardia costera y la policía de Maldivas. Fueron encontrados a 55 metros de profundidad en la gruta marina conocida como “Cueva del Tiburón”. El martes se habían recuperado los restos de la bióloga Marina Monica Montefalcone, de 52 años, y de su exalumno y también biólogo marino, Federico Gualtieri, de 31 años. El cuerpo del instructor de buceo y capitán del barco, Gianluca Benedetti, de 44 años, fue hallado cerca de la entrada de la cueva el día de la desaparición de los buzos.
Los tres buzos finlandeses Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist recuperaron los cuerpos desde 60 hasta 30 metros de profundidad, donde fueron relevados por siete buzos maldivos que los trasladaron hasta la superficie. Para ello, utilizaron equipos técnicos avanzados, incluyendo scooters subacuáticos y un rebreather, un aparato autónomo de respiración que les permitió desplazarse por pasajes de muy escasa visibilidad y corrientes variables, que complicaban el ascenso vertical.
Cada metro fue meticulosamente planificado en cuanto a gases, tiempo, líneas guía, rutas de salida y equipo de apoyo. Este equipo finlandés fue convocado por DAN Europe (Divers’ Alert Network Europe), una fuerza internacional especializada en buceo técnico y espeleobuceo, expertos en entornos cerrados y misiones de alto riesgo.
El equipo técnico completo, que incluía tanques, equipos de buceo y numerosas cámaras GoPro, fue incautado por las autoridades maldivas y entregado a la policía local, según informó la Oficina de Seguridad de Maldivas. Carlo Sommacal, marido de Monica Montefalcone y padre de Giorgia, explicó en entrevistas que su esposa siempre llevaba una cámara GoPro durante las inmersiones, por lo que espera que su recuperación pueda esclarecer qué ocurrió en la cueva.
Las grabaciones podrían ser clave para revelar los últimos minutos de vida de los buzos, mostrar la ruta que siguieron, las condiciones de visibilidad, la fuerza de las corrientes y los obstáculos que enfrentaron. Carlo Sommacal expresó: “Ahora sí sabremos la verdad y descubriremos qué pasó allá abajo”, tras confirmarse la recuperación de la GoPro de su esposa.
Monica Montefalcone era una destacada bióloga marina, reconocida en Italia por sus aportes a la conservación y estudio de los ecosistemas marinos. En 2022 recibió el Premio Atlantide y en una entrevista señalaba: “He dedicado toda mi vida a descubrir y estudiar las maravillas que viven bajo la superficie de nuestros mares”.
La Fiscalía de Roma abrió una causa por homicidio involuntario múltiple y solicitó los informes de autopsias, que se practicarán cuando los cuerpos regresen a Italia. El traslado de los restos del capitán Benedetti ya se efectuó y se espera realizar el de los demás fallecidos una vez completado el proceso de identificación.
Carlo Sommacal manifestó su temor a sufrir un infarto si le solicitan reconocer los cuerpos de su esposa e hija, ya que temen dejar a su hijo Matteo, quien perdió a su madre y hermana, sin padre. Para facilitar este difícil trámite, envió fotografías y detalles físicos, como un tatuaje distintivo de Monica, para evitar que su padre tenga que hacer la identificación.
Las autoridades maldivas indicaron que Monica llevaba un traje de neopreno para verano, que no era el más adecuado para una inmersión a gran profundidad. Carlo defendió esta elección, argumentando que el mar en las Maldivas está cálido en esta época del año y pidió que no se hagan más especulaciones.
En los próximos días se tomarán declaraciones a los testigos jóvenes que se encontraban a bordo del barco Duke of York, donde se alojaban los investigadores junto a otras veinte personas.
Respecto a las causas del accidente, se barajan tres hipótesis principales. La primera sugiere que, motivados por el interés científico, los buzos ingresaron a la cueva sin percatarse de los riesgos. Tras atravesar la primera cámara, la cueva se vuelve completamente oscura, con pasajes estrechos y varias galerías sin salida, lo que aumenta el peligro.
El presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica, Alfonso Bolognini, señaló que los cinco buzos pudieron ser víctimas del llamado “efecto Venturi”, un fenómeno físico generado por la forma de la cueva que podría haberlos succionado debido a una fuerte corriente. Sin embargo, esta hipótesis fue categóricamente descartada por Laura Marroni, directora ejecutiva de la Fundación DAN Europe y reconocida experta internacional en seguridad de buceo. Según Marroni, nunca se han reportado fuertes corrientes en esa cueva ni existen salidas que respalden esa teoría.
Otra posibilidad es que los buzos se hayan perdido debido a la baja visibilidad y, atrapados en
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