
La política local de Rojas ofrece un espectáculo decepcionante. Mientras el concejal del PJ, Ramiro Baguear, denuncia públicamente la falta de dinero y viviendas, y el intendente Román Bouvier es cuestionado por las mismas acusaciones, una foto los muestra juntos y sonrientes, anunciando obras como si la realidad fuera un catálogo de campaña.
La realidad de Rojas es asfixiante: 25 viviendas abandonadas, alquileres por las nubes y sueldos por el piso. La crisis habitacional es total, y tener viviendas a medio terminar es un insulto para quienes sueñan con un techo propio. La falta de trabajo y crecimiento es evidente, y no se ve un plan de crecimiento real ni generación de empleo joven.
La gente de Rojas se siente estancada y cree que los políticos se ríen de ellos. La sensación es que hay acuerdos de los que nunca se van a enterar. Bouvier y Baguear deben dejar de lado el marketing y dar explicaciones precisas sobre las denuncias de fondos desaparecidos y el estado de las obras.
Rojas necesita soluciones reales, no más «teatro» ni peleas de redes sociales que terminan en abrazos de oficina. La gente necesita que se terminen las obras, que baje la presión sobre los inquilinos y que el trabajo vuelva a ser una realidad. Es hora de que la política se ponga al servicio de la gente, no de los políticos.
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