TANTO LIKE, TAN POCO AMOR: LA GENERACIÓN QUE QUIERE TODO… PERO NO SE LA BANCA

Escuchar esta noticia
Powered by Evolucion Streaming
x1
TANTO LIKE, TAN POCO AMOR: LA GENERACIÓN QUE QUIERE TODO… PERO NO SE LA BANCA
Hubo una época —y no hace tanto, eh— donde Tinder era el Messi del levante. Bajabas la app, subías dos fotos más o menos dignas, tirabas un par de frases robadas de Google y listo… estabas en el mercado. Era como ir a bailar sin pagar entrada, sin transpirar, sin bancarte el DJ que ponía cumbia villera remixada con electrónica. Todo fácil, todo rápido, todo “on demand”.

Pero claro… en Argentina todo lo que sube, en algún momento se pincha. Y hoy Tinder no es el futuro… es ese amigo que prometía mucho y terminó siendo un embole bárbaro.

Los números son un cachetazo: en muchas plataformas de citas, tres de cada cuatro perfiles son hombres. Traducción en criollo: más oferta que parrilla en domingo… y la clientela mirando de reojo. Resultado: millones de usuarios menos, sobre todo mujeres y pibes de la generación Z que ya no compran espejitos de colores.

Y ahí aparece el primer gran problema:
👉 esto dejó de ser un lugar para conocer gente… y pasó a ser un catálogo humano con ansiedad incorporada.

Porque scrolleás caras como si fueran productos. Uno más lindo que el otro, todos diciendo lo mismo: “me gusta viajar”, “amo el vino”, “busco alguien real”. Dale, flaco… si fueran reales no estaríamos todos acá.

https://images.openai.com/static-rsc-4/ZsCXOkoF3XFDyxKVs4uM-1T7ho7HJxxrRcSbWRODGvj5D1f_mFQR_t3kz4xpqBIvzG_PtKBlZOUUS3-mNX3h8nYjk-3h3KbdZ87QzLJPO1BxF1uhp6-WUebYNyNnnTw7L14ISRjRe9Ir0pQFrR8OVHkGcIdfwYHNGZk40tBS9Oq5O1TS1rAucbUBNa7iV0cF?purpose=fullsize

Después viene la segunda piña: el famoso ghosting, ese deporte nacional no reconocido. Hacés match, pegás onda, te reís, te ilusionás un poquito… y de golpe… puf. Desapareció. Ni chau, ni gracias, ni “me voy a Marte”.

Te dejan hablando solo como en sketch de capocómicos.
Y vos ahí, mirando el celular como un gil, pensando:
“¿dije algo mal o simplemente soy invisible?”

No, campeón… no sos vos.
Es el sistema.

Porque en este jueguito, el que se engancha pierde. Y entonces todos juegan a hacerse los interesantes, a responder cada seis horas, a tirar migajas emocionales. Como diría Moria Casán:
“si no te aman, no te registres… pero acá se registran todos igual”.

https://images.openai.com/static-rsc-4/CrxIaVR036yahHAApB2ZZQESJSAgQqR-JcP1oPVO0oO7JoEsUHcJ53jsd-P-DDUt0v11xe0wI_krlALohxp-WLM07aRKjO2aPPtMXpIGIilcfJhLDT53l4U3kJ2G8-UgSPsCiGX_Zogk4HZsHYqidKgifguOZ9rTbcwIWh3Xd4nmWvCgI_4AI0HiTGdMY4p7?purpose=fullsize

Y en todo este quilombo, hay un dato que pesa como mochila de cemento:
👉 cada vez más mujeres dicen “paso”.

Cansancio, desconfianza, hartazgo. Porque del otro lado muchas veces hay promesas infladas, chamuyo en piloto automático y cero intención real. Y entonces la cosa cambia: ya no es “a ver qué sale”… es “ni ganas de entrar”.

Y ojo, que los tipos tampoco están de fiesta. Muchos están igual de quemados. Porque esto se convirtió en un loop infinito: hablás, no pasa nada, volvés a empezar. Como el país… pero en versión sentimental.

https://images.openai.com/static-rsc-4/ti_rCfVJ3ft55GB8wuPgpAUwdnWPZukS5le_4O94uPzSIlO5N2E2iKNXLTz4rIJ3zY-27B3ch2qmofT-4Mh5KH6oAwLpPpzx7fKSNlhHlyrtx_DjXhLGVLbc2EtqcXwOldZLmhRhaOAsr1zH19McEzcEfxAX_OCkI5NFk-LOCyRxqfajHlCLi2Ier_WJCBdL?purpose=fullsize

Acá entra el golpe más jodido, el que no se ve pero se siente:
nadie quiere perder poder emocional.

Entonces nadie se entrega, nadie se juega, nadie dice “che, me gustás de verdad”. Porque eso hoy es quedar expuesto. Y en esta época, quedar expuesto es peor que perder.

El especialista en relaciones «Alejandro Nizzero» lo explica fino, pero en versión barrio sería:
“te trato con indiferencia para tener el control”.

Y así estamos… todos haciéndonos los duros, pero después llorando en silencio mirando historias de Instagram.

https://images.openai.com/static-rsc-4/Okd8Hl5bwC5yJyE8yoSd7kZlzaVMD10N39UuR3Cbr6R_c965u3RB4pqLj2LOrPzR745nYWfg91O-tMVAg6Xuq_cp48AyeXwhxB5IlEvI9EhCs6fBxppvo84oghE3v3mL4QB5CEK6Wjs9NL4DPmc7WxA12oEdb19Rdfv857aRbWSEBxl1YZH_hrMTzh7vGU9a?purpose=fullsize
Lo más loco de todo es el final de la historia:

en medio de tanta tecnología… está volviendo lo más viejo del mundo.

 mirarse a los ojos
 hablar sin filtro
 sentir si hay piel

Sí, eso que antes era lo normal… ahora parece ciencia ficción.

Porque llega un punto donde decís:
“basta de likes, quiero algo que no se caiga con el WiFi”.

Y acá es donde el Archivólogo te tira la posta, sin anestesia:

Tinder no fracasó…
nosotros lo arruinamos.

Quisimos hacer del amor un trámite rápido, una app, un swipe.
Pero el amor —te guste o no— es lento, incómodo, incierto.

No tiene botón de “siguiente”.
No tiene algoritmo que garantice nada.

Y entonces pasa lo inevitable:
 nos cansamos
 desconfiamos
 nos bajamos

Pero seguimos queriendo lo mismo de siempre.

Porque al final, como decía la vieja del barrio mientras cebaba mate:
“podés hacerte el moderno todo lo que quieras… pero el corazón no entiende de apps”.

Y ahí, hermano…
no hay match que te salve.

Compruebe también

INFORME O INTERROGATORIO: ADORNI SE SIENTA Y ARRANCA EL FUEGO CRUZADO

INFORME O INTERROGATORIO: ADORNI SE SIENTA Y ARRANCA EL FUEGO CRUZADO

▶ Escuchar esta noticia Powered by Evolucion Streaming x1 Hay días en la política argentina …

Déjanos tu comentario