VOZ, GUITARRA Y CORAJE: LA FÓRMULA SIN FILTROS DE JAVI AGÜERO
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En este país donde todos opinan de política, de fútbol y de cómo hacer un asado, aparece un flaco con guitarra en mano y te dice, sin cassette y sin chamuyo marketinero:
“Ni trovador, ni folclorista. Vine a apostar con la música en la que creo, una mezcla de folk rock, cumbia y cuarteto y a voz y guitarra solamente.”
Así, textual. Sin anestesia.
Y cuando alguien arranca así, uno presta atención. Porque como decía el Diego, “la pelota no se mancha”… y la música tampoco.
La historia tiene algo de tango moderno. En 2013 participa de un concurso y no prospera. Chau ilusión, diría cualquiera. Pero no. El pibe sube sus canciones a Soundcloud, como quien tira una botella al mar digital.
Y dos temas cruzan el Atlántico y aterrizan en radios de España.
Ahí empieza el ascenso. No el de los lobbies, sino el del laburo silencioso. Como decía el Flaco Spinetta, “mañana es mejor”… pero alguien tiene que tocar hoy.
En plena pandemia, cuando el mundo estaba encerrado y la angustia era trending topic, Javi larga su primer álbum, “Acústico”. Sin banda multitudinaria. Sin fuegos artificiales. Voz y guitarra.
Y funciona.
Después vinieron cinco discos más. Cinco. En tiempos donde muchos sacan un single cada tres años y se creen Charly en el 82.
Su estilo no pide permiso: rock, cumbia despojada, cuarteto, folk. Todo mezclado con esa impronta medio arrabalera, medio suburbana. Como si León Gieco se cruzara con Rodrigo en una guitarreada post 3 AM.
Su nuevo simple, “Casita Blanca”, recién salido del horno, tiene esa cosa de canción que parece simple… pero no es ingenua.
Porque lo simple, en un mundo de sobreproducción, es casi revolucionario.
Y acá el tipo redobla la apuesta: vuelve a la esencia. Voz y guitarra. Sin maquillaje. Como decía Sandro: “Yo soy así”.
Su tema “No Te Vayas” no sólo sonó fuerte acá. Llegó a radios de México. Y no es metáfora. Fue éxito. Se grabó un video con la dirección de la radio HG, que se enamoró del tema.
Del conurbano digital a tierras aztecas. Como diría Mirtha: “Como te ven, te tratan”. Y a Javi lo están viendo.
Cerró 2025 con exposición fuerte. Televisión, radios, streaming. Pisó un teatro capitalino —y eso no es poca cosa, porque como decía Tato Bores, “vermouth con papas fritas y good show”, pero el show hay que sostenerlo—.
Pasó por Argentina 12 TV, se metió en streamings de Laura Fidalgo, Gianina Giunta y Luis Ventura.
Cuando le preguntaron cómo transitó el año, dijo:
“Con mucha euforia y decidido a derribar barreras.”
Y cuando le preguntaron qué le diría al adolescente que tocaba la guitarra:
“¿Viste? Es cuestión de no acobardarse.”
Frase para tatuarse en el antebrazo, entre la birome y la lista del súper.
Hoy es 16 de febrero de 2026. Y Javi está expectante. Dice que espera mucho de este año. Que su sueño es “estar en boca de todos”.
Ambición sana. Hambre de escenario. Nada de falsa modestia. Como decía Bilardo: “Al que no le gusta, que se vaya”.
En redes —sí, el mundo ese donde todos gritan— @javaguero73 muestra ensayo, escenario, intimidad creativa. No hay pose de estrella inalcanzable. Hay laburo. Guitarra. Letras.
No vende personaje. Vende canción.
Y en tiempos donde la industria arma productos como si fueran combos de fast food, aparece este pibe diciendo: “No soy trovador ni folclorista.”
No quiere etiqueta. Quiere canción.
Tiene algo que no se compra: identidad. Tiene mezcla. Tiene insistencia.
Y en Argentina eso es clave. Porque este país ama al que insiste. Al que vuelve. Al que no se acobarda.
Como decía el Negro Fontanarrosa, “no sé si somos los mejores, pero somos los que nunca se rinden”.
Javi Agüero no se rindió en 2013. No se rindió en pandemia. No se rindió cuando el concurso no salió.
Y ahora está tocando la puerta grande.
Si 2026 lo pone en boca de todos, que nadie diga que fue casualidad.
Porque como sabemos en este bendito país: El que persevera, garpa.