“Esto no es joda”, diría el Diego…
Elon Musk, ese flaco que parece salido de una película de ciencia ficción (y encima las produce), salió a decir que para fines del 2025, la inteligencia artificial va a ser más inteligente que cualquier ser humano. Así, sin anestesia.
Y no lo dijo tomando un whisky con amigos, lo viene diciendo en entrevistas por todos lados. ¿Exagerado? Puede ser, pero cuando el tipo que puso un Tesla en el espacio habla, medio mundo se acomoda en la silla.
🎯 ¿Trabajar menos? ¿O quedarnos sin laburo?
Junto a Jamie Dimon, capo de JPMorgan (el banco más groso de EE.UU.), Musk vaticina que gracias a la IA, en el futuro podríamos laburar solo tres días por semana.
Suena lindo, ¿no? “Como dijo el General: el único privilegiado es el algoritmo”… Porque si esto sigue así, la mitad de los laburos los van a hacer las máquinas, y nosotros a mirarlas desde la vereda.
Silicon Valley está que arde: se pelean por programadores y cerebros, y los pesos pesados invierten guita como si no hubiera mañana. Las acciones tecnológicas y las de chips están en la cresta de la ola.
🧠 ¿Máquinas que piensan o humo en botella?
Otros popes tech como Sundar Pichai (Google) y Vinod Khosla (Khosla Ventures) también comparan la IA con el fuego o la electricidad. Es decir, algo que va a cambiarlo todo.
Pero, ojo: también están los que dicen que nos estamos vendiendo mucho humo.
El científico Gary Marcus, que no se come ninguna, apostó ¡un palo verde! a que Musk está vendiendo espejitos de colores.
“Las máquinas no entienden un carajo de lo que dicen”, dijo (más o menos así, pero en inglés).
Y Damion Hankejh, otro capo del mundo de los chips, remató:
“Nunca va a pasar. Las máquinas son matemáticas, no cerebros.”
💘 Falta calle, emoción y mate
Angel Vossough, CEO de BetterAI (una de las startups más prometedoras), dijo algo que acá nos hace ruido:
“La IA no tiene inteligencia emocional. No puede conectar con la gente de verdad.”
Y tiene razón. Porque una cosa es que te arme un Excel en un segundo, y otra es que te banque en una charla después de que te dejó tu pareja o cuando se te muere el perro.
Eso no lo puede hacer ni el mejor robot con voz de Siri.
⚠️ ¿Quién pone el freno?
Mientras algunos se emocionan con el futuro, otros prenden las alarmas. En Japón ya están pidiendo leyes para regular el desarrollo de IA, y Joe Biden en EE.UU. activó protocolos de emergencia para que las empresas avisen si están creando algo que pueda ser peligroso.
Acá no llegamos a eso, pero el horno no está para bollos.
Y como si fuera poco, hay quienes alertan que la IA va a consumir un cuarto de toda la energía de EE.UU. en menos de 10 años. O sea, los robots no duermen, pero gastan luz como si no hubiera tarifa.
🤖 El futuro ya llegó, pero viene sin manual
Como dijo alguna vez Fontanarrosa: “No es que uno sea pesimista, pero hay cada optimista…”
La IA puede ser una herramienta increíble, o una patada en los dientes si no la sabemos manejar. Por ahora, lo único claro es que la cancha está cambiando. Y nosotros, como siempre, viendo cómo salimos a jugar el segundo tiempo.
¿La IA nos va a dejar sin laburo o nos va a regalar más tiempo libre? ¿La vamos a regular o nos va a regular ella a nosotros?
Preguntas que hace 10 años parecían ciencia ficción y ahora están en la mesa del café.
O del algoritmo.
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