Arrancó el Mundial 2026. Hubo fiesta, música, papel picado, tribunas repletas, emociones y goles. Pero también hubo algo que el fútbol moderno parece no poder evitar ni aunque tenga veinte cámaras HD apuntando a cada jugada: la polémica.
México derrotó a Sudáfrica por 2 a 0 en el partido inaugural y, si uno mira solamente el resultado, podría pensar que fue un trámite. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez le dieron los primeros tres puntos al equipo local, que terminó dominando las estadísticas con 60% de posesión y 16 remates al arco.
Hasta ahí, todo normal.
Pero como diría el inolvidable Tato Bores, «vermouth con papas fritas y… polémica».
Porque el encuentro dejó dos situaciones arbitrales que ya están dando vueltas por las redes sociales, los programas deportivos y los grupos de WhatsApp donde todos tienen el diploma de árbitro internacional.
La primera gran discusión llegó con una acción dentro del área mexicana que varios reclamaron como mano.
Lo llamativo no fue solamente la jugada.
Lo llamativo fue que el VAR jamás convocó al árbitro brasileño Wilton Sampaio para revisarla.
Y ahí apareció la pregunta de siempre.
La que se escucha en cualquier potrero, cualquier bar y cualquier living argentino:
«¿Entonces para qué está el VAR?»
Las repeticiones generaron más dudas que certezas y el reclamo sudafricano quedó flotando en el aire.
Porque cuando una jugada es fina, el fútbol acepta la discusión.
Pero cuando ni siquiera se revisa, la bronca suele ser mucho mayor.
Como si eso fuera poco, el segundo tiempo trajo otra decisión que alimentó las sospechas.
Apenas comenzado el complemento, Sudáfrica sufrió la expulsión de Sphephelo Sithole. Más tarde también vio la roja Themba Zwane.
La segunda expulsión fue la que más ruido hizo.
Muchos observaron que la acción pareció más un manotazo involuntario producto de la disputa que una agresión deliberada.
Sin embargo, la tarjeta roja apareció rápidamente.
Y ahí volvió a encenderse la discusión.
Porque mientras una posible mano quedaba sin revisión, un contacto menor terminaba con un jugador camino al vestuario.
Como decía el querido José María Muñoz: «Así, así, así gana…». Bueno, mejor dejamos que cada lector complete la frase.
Nadie puede negar que México fue superior.
Tuvo más la pelota, llegó más veces al arco y generó las situaciones más claras del partido. Las estadísticas son contundentes y respaldan la victoria.
Pero el fútbol tiene esas cosas.
A veces un triunfo termina siendo recordado por los goles.
Y otras veces por aquello que ocurrió alrededor de los goles.
En las redes sociales, los cuestionamientos al arbitraje aparecieron apenas terminó el encuentro. Muchos aficionados se preguntaron por qué ciertas acciones fueron castigadas con severidad mientras otras ni siquiera pasaron por la pantalla del VAR.
Si algo nos enseñó la historia de los mundiales es que los campeonatos largos siempre tienen una jugada que queda grabada.
La Mano de Dios.
El penal a Polonia en Qatar.
El gol fantasma de Inglaterra en 1966.
Y tantas otras.
Nadie dice que esta jugada vaya a entrar en ese museo de las controversias eternas.
Pero para ser apenas el primer partido del torneo, el Mundial 2026 ya consiguió algo que parecía inevitable.
Que millones de personas terminen mirando la televisión y diciendo exactamente la misma frase:
«Che… ¿vos viste lo mismo que yo?». ⚽🔥🇦🇷
El Veredicto del Archivologo: México ganó. Y ganó bien.
Sería injusto decir otra cosa. Tuvo más la pelota, llegó más al arco, manejó los tiempos del partido y encontró en Julián Quiñones y Raúl Jiménez los goles que justificaron la victoria. Sudáfrica casi no inquietó y terminó pagando caro sus limitaciones ofensivas.
Ahora bien…
Que México haya sido superior no significa que el arbitraje haya estado a la altura de un partido inaugural de Mundial.
Porque una cosa no quita la otra.
La sensación que quedó flotando fue rara. De esas que en el barrio se resumen con una frase simple: «No me gustó nada…»
La mano que no se revisó, el VAR mirando para otro lado y una expulsión que pareció exagerada terminaron dejando más preguntas que respuestas.
Y cuando el protagonista termina siendo el árbitro en lugar de los jugadores, algo falló.
El Mundial recién empieza y nadie va a recordar este partido dentro de veinte años por el 2 a 0. Pero sí puede quedar en la memoria como la primera tarde en la que el VAR volvió a demostrar que, a veces, cuanto más tecnología hay, más discusiones aparecen.
Como decía el gran Diego: «Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha.»
Ojalá tampoco se manche el Mundial.
Porque si en el primer partido ya estamos hablando de arbitrajes y polémicas, imaginen lo que puede pasar cuando empiecen los cruces decisivos.
Por ahora México festeja.
Sudáfrica mastica bronca.
Y el VAR… bueno, el VAR sigue siendo el único jugador de la cancha que nunca tiene que dar explicaciones.
AGENCIA DE GUARDIA SITIO OFICIAL!

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