La pyme Adorni
Por Gus Reimon
Mientras el Gobierno insiste en sermonear sobre la “casta”, el ajuste ejemplar y la necesidad de que “no hay plata”, una realidad menos declamada y más contable emerge detrás de los micrófonos: Manuel Adorni, el portavoz estrella del mileísmo, montó dentro del Estado una estructura que se parece mucho a una PyME privada, pero con un detalle que la vuelve inigualable: la pagamos todos.
248 empleados. 52 asesores. 14 consultores. Y $30.000 millones.
Ese es el inventario. No son números al pasar. Es el tamaño del pequeño ministerio que Adorni construyó bajo su propia órbita, pese a que en teoría su función es “vocero” y “jefe de gabinete” —categorías que el Gobierno suele reivindicar como ejemplos de austeridad.
Lo que no dicen en conferencias es que Adorni administra un equipo más grande que varias secretarías estratégicas del propio Estado, con un presupuesto que creció a medida que se recortaban jubilaciones, salarios estatales y programas sociales.
La PyME del vocero
Lo más interesante —o lo más obsceno— es el mecanismo:
52 asesores designados por contrato directo.
14 consultores externos, bajo la modalidad de servicios “técnicos y especializados”.
248 personas a cargo, un número que ningún vocero tuvo en democracia.
$30.000 millones ejecutados, cifra que, puesta en contexto, supera el presupuesto anual de organismos completos dedicados a ciencia, cultura o políticas sociales.
Con esta estructura, Adorni se convirtió en un empleador estatal de escala mediana, una especie de CEO de un conglomerado que opera a la sombra del discurso anticasta.
La contradicción estructural
El Gobierno que llama “ñoquis” a empleados públicos de planta permanente —muchos con 20 o 30 años de carrera— mantiene un ejército propio de asesores de confianza, designados sin concurso, sin trayectoria comprobable y sostenidos con partidas millonarias que corren por afuera de cualquier ajuste.
La pregunta es inevitable:
¿De qué casta hablan cuando hablan de casta?
Ajuste para todos, menos para casa
Mientras la industria se derrumba, se cierran 28 empresas por día y el Banco Central rasca los encajes para pagar vencimientos, el poder político más cercano a Milei parece vivir en un ecosistema aparte.
La austeridad funciona como un eslogan exportable, no como una práctica interna.
Y la oficina del vocero —que en otros gobiernos fue un área menor— hoy opera como un microestado paralelo, blindado, financiado, ensanchado y sin controles claros.
La conclusión que nadie quiere decir en voz alta
Si cualquier funcionario kirchnerista hubiera manejado $30.000 millones en asesores, el mileísmo estaría transmitiendo desde la Plaza con antorchas y drones.
Pero cuando sucede en casa, los números se barnizan con discursos de eficacia, “nueva política” y frases motivacionales.
La verdadera nueva política parece ser ésta:
una PyME privada montada dentro del Estado, sin riesgo empresario, sin competencia, sin mercado y con fondos públicos garantizados.
Y su fundador, director y beneficiario directo se llama Manuel Adorni.
AGENCIA DE GUARDIA SITIO OFICIAL!
