Por Agencia de Guardia
Otra vez la historia repite su tango más oscuro: proscripción, justicia servil, y el pueblo en la calle diciendo «no en mi nombre». Porque sí, la Corte Suprema se mandó la de siempre, y el fallo contra Cristina Fernández de Kirchner cayó como baldazo de nafta en Plaza de Mayo. La respuesta no tardó en prender.
Entre carteles, cantos y gargantas afiladas, se hicieron oír las voces de quienes no compran ni los versos del oficialismo ni el silencio del resto. Hablamos con Mercedes de Mendieta (diputada nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad) y Mercedes Trimarchi (legisladora porteña), quienes no se guardaron ni una. “El fallo de la Corte es proscriptivo, y lo que busca es que Cristina no pueda ser candidata”, largó de entrada De Mendieta, sin anestesia.
Y no exagera: una semana después de que CFK anunciara su candidatura por la Tercera Sección Electoral bonaerense, la Corte —con timing de telenovela mexicana— le bajó el pulgar. “Son tres tipos que hoy deciden quién puede presentarse y quién no”, dijo, y en la Plaza retumbaba el eco de algo que ya vivimos.
La lectura es clara: si se bajan a la principal referente opositora con una sentencia armada al calor de los medios afines al gobierno libertario, ¿qué queda para el resto? “Hoy atacan a Cristina, pero mañana puede ser otro u otra. Esto atenta contra la democracia”, advirtió Mercedes Trimarchi, mientras levantaba la voz en defensa del derecho a elegir.
Pero ojo, que desde la izquierda no se casan con nadie. “Repudiamos este fallo porque afecta las libertades democráticas, pero no tenemos nada que ver ni con Cristina ni con el peronismo”, aclaró Trimarchi. “Nosotras venimos enfrentando al gobierno de Macri, al de Alberto y ahora al de Milei. Todos aplicaron el mismo ajuste para beneficiar a los de siempre”.
Y ahí está la clave: no es sólo Cristina. Es el Garrahan sin recursos, los jubilados pidiendo moratoria, los sueldos que no alcanzan, la motosierra que no para de cortar derechos. “El ajuste es brutal y lo paga el pueblo. A la CGT y a la CTA les exigimos que dejen de hacer la plancha y llamen a una huelga general ya. No se aguanta más”, remató De Mendieta, mientras los bombos sonaban como latidos.
Plaza de Mayo volvió a ser el escenario de un país que no está dormido. Que cuando la democracia se tuerce desde el estrado, el pueblo se endereza desde abajo.
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