Por Gus Reimon.
Argentina cerró 2025 con una inflación del 31,5% anual, según informó el INDEC.
El IPC de diciembre fue del 2,8%, un registro que confirma que la desaceleración inflacionaria existe, pero convive con un escenario financiero frágil y de alta volatilidad.
Mientras el equipo económico todavía no termina de recuperarse del estrés por el pago de USD 4.300 millones efectuado la semana pasada, ya enfrenta una nueva prueba: una licitación clave este miércoles, en uno de los momentos de mayor tensión financiera de enero.
La primera gran prueba del año: $19,3 billones en vencimientos
Mañana, miércoles 14, vencen $19,3 billones correspondientes a dos Lecaps.
Casi la mitad está en manos del propio Estado, lo que reduce el impacto inmediato. Pero la otra mitad pertenece al mercado y obliga al Gobierno a renovar deuda en un contexto de:
tasas altas
expectativas inflacionarias al alza
incertidumbre sobre la capacidad de refinanciamiento
A esto se suma el remanente de la letra dólar linked D16E6. El vencimiento original era de $6 billones, pero el Gobierno logró postergar $3,4 billones hasta fin de mes mediante un canje corto, lo que alivió parcialmente la presión del 14 de enero.
La operación se formalizó a través de una Resolución Conjunta de Finanzas y Hacienda, que permitió ampliar la letra LELINK D30E6, con vencimiento el 30 de enero, hasta USD 4.000 millones para absorber la que vencía ahora.
Si Caputo pagó, ¿por qué subió el riesgo país y cayeron los bonos?
La pregunta que atraviesa al mercado es directa:
Si el Gobierno cumplió con los pagos, ¿por qué no mejora la percepción financiera?
Los analistas coinciden:
El pago fue posible por una combinación puntual y difícil de repetir:
aportes de organismos
manejo de caja extremadamente fino
un repo por USD 3.000 millones que reforzó las reservas del BCRA
No hubo “regreso a los mercados”, sino ingeniería financiera de emergencia. Por eso el riesgo país no baja.
El mercado gira hacia bonos CER: señales de preocupación
La aceleración inflacionaria está impulsando al mercado a migrar hacia bonos ajustados por inflación.
Según IEB, los papeles CER se vuelven más atractivos en un escenario de “desinflación más lenta” y resultan funcionales a estrategias de carry trade.
Los operadores privilegian:
bonos CER con vencimiento en diciembre y octubre de 2026, con rendimientos cercanos al 6%
títulos 2027 y 2028 con retornos entre 7,5% y 8%
La lectura es clara:
El mercado ya no compra el relato de una baja rápida de la inflación.
Una trampa de deuda que el propio Gobierno alimentó
Mes a mes, el Tesoro fue acumulando vencimientos crecientes, pateando el problema hacia adelante. El calendario 2026 refleja esa fragilidad:
un primer semestre irregular, con picos fuertes ahora, alivio transitorio hacia mitad de año y una segunda parte que vuelve a tensarse, con octubre, noviembre y diciembre como meses críticos.
Morgan Stanley reconoció que Argentina pagó sin sobresaltos en enero, pero advirtió que la estrategia solo sirve en el corto plazo. Más adelante, la tensión regresará.
Final abierto: orden aparente, riesgo real
El arranque de 2026 parece ordenado en la superficie, pero bajo presión estructural.
Argentina canceló cerca del 21% de los vencimientos anuales en dólares, pero lo hizo con herramientas de emergencia y sin reconstruir confianza.
La suba inflacionaria, la necesidad de seguir refinanciando deuda en pesos y la ausencia de financiamiento genuino condicionan al Gobierno.
La próxima licitación marcará cuánto margen real queda para sostener esta estrategia.
Mientras tanto, el mercado mira con cautela y los interrogantes siguen abiertos.
AGENCIA DE GUARDIA SITIO OFICIAL!
