La suspensión de las exportaciones brasileñas de productos de origen animal hacia la Unión Europea reavivó el debate sobre los estándares sanitarios y ambientales que deberán cumplir los países del Mercosur para mantener el acceso a mercados premium. En este contexto, Argentina se posiciona mejor gracias a sus sistemas de control sanitario y trazabilidad.
La Comisión Europea publicó esta semana la lista de países que cumplen con la normativa comunitaria sobre resistencia antimicrobiana, excluyendo a Brasil. Como consecuencia, a partir del 3 de septiembre quedarán prohibidas las exportaciones brasileñas de bovinos, equinos, aves, huevos, productos de acuicultura, miel y otros derivados animales hacia el bloque europeo.
La legislación europea prohíbe el uso de antimicrobianos destinados a promover el crecimiento o incrementar la productividad animal, además de restringir antibióticos reservados para tratamientos humanos. En Argentina, el uso de antibióticos como promotores de crecimiento en animales destinados al consumo está prohibido, mientras que en Brasil aún se emplean productos y esquemas que generan cuestionamientos en Europa.
El consultor ganadero Víctor Tonelli explicó que en Brasil se utilizan antimicrobianos con doble propósito: sanitario y para promoción del crecimiento. “Lo más importante no es el crecimiento, sino la resistencia a los antimicrobianos. A medida que las bacterias desarrollan resistencia, quedamos sin antibióticos eficaces”, señaló.
Tonelli destacó que la principal diferencia con Argentina radica en el nivel de control y trazabilidad. “En Brasil no hay control ni trazabilidad suficientes y la Unión Europea no tiene garantías”. Para el especialista, la decisión europea funciona además como “una señal para que todos los países productores se alineen con estándares más estrictos”.
En la misma línea, Gerardo Leotta, investigador principal del Conicet y asesor del Consorcio de Frigoríficos Exportadores ABC, resaltó el trabajo sanitario que realiza Argentina a través del Senasa. Destacó especialmente el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (CREHA), destinado a garantizar la inocuidad y minimizar riesgos sanitarios.
“Se está trabajando muy bien con muestreos aleatorios. El año pasado se analizaron más de 10.000 muestras de distintos residuos, y eso lo financia la industria frigorífica”, explicó Leotta. No obstante, advirtió que algunos mercados manejan límites máximos de residuos diferentes, lo que obliga a una actualización permanente de los controles.
Más allá del ámbito sanitario, la cadena ganadera argentina enfrenta otro desafío clave: la trazabilidad ambiental. Aunque el Reglamento Europeo 1115/2023, que exigirá productos libres de deforestación desde 2020 en adelante, comenzará a aplicarse plenamente recién el 30 de diciembre de 2026, el sector ya trabaja contrarreloj para adecuarse a esta normativa.
A pesar del impacto mediático por la suspensión a Brasil, el efecto comercial inmediato sería limitado. La Unión Europea no representa hoy un mercado determinante ni para Brasil ni para Argentina. En el primer cuatrimestre del año, Brasil exportó al bloque europeo alrededor de 40.000 toneladas, mientras que Argentina embarcó unas 18.000 toneladas en el mismo período. Para ponerlo en perspectiva, Brasil exportó casi 4 millones de toneladas en 2025, y Argentina alcanzó cerca del millón de toneladas.
“En el mejor de los casos, el volumen adicional que podría recibir Argentina sería insignificante y no cambiaría la ecuación del mercado”, señaló un analista del sector.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea tampoco aparece aún como un factor decisivo. Si bien desde el 1 de mayo está vigente de manera provisional una reducción arancelaria, la nueva cuota de 99.000 toneladas equivalentes res con hueso aún no se activó porque los países sudamericanos no han consensuado su distribución.
En términos reales, esa cuota representa unas 65.000 toneladas peso producto y alcanzaría su funcionamiento pleno recién en 2031. Para este año, el volumen disponible equivale a apenas unas 8.000 toneladas peso producto para todo el Mercosur.
Mientras tanto, Argentina mantiene un fuerte posicionamiento en nichos premium como la Cuota Hilton, que ya había sido ejecutada en un 95 % de las 30.000 toneladas antes de su finalización prevista para el 1 de julio.
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