LAS PRUEBAS DEL HORROR: IMÁGENES QUE REPUDIAN EL ABUSO POLICIAL EN ROJAS
Violencia, robo y rastro satelital: El caso que la policía no quiso recibir.
La denuncia pública realizada en redes sociales ya no es solo un testimonio; ahora tiene rostro y evidencia gráfica. Las fotos compartidas por la víctima exponen una brutalidad que estremece y dejan al descubierto un accionar que se asemeja más a un ataque de una patota que a un procedimiento oficial.
Evidencias que hablan por sí solas:
Lesiones graves: Las imágenes muestran escoriaciones profundas y quemaduras por fricción en las extremidades, compatibles con haber sido arrastrada o golpeada violentamente contra el asfalto.
Ensañamiento: Una de las fotos más impactantes muestra mechones de cabello arrancados de raíz, lo que confirma un nivel de agresión física directa y humillante hacia la mujer.
El rastro del celular: La víctima no solo denunció la destrucción y el robo de su dispositivo; la captura de pantalla de «Encontrar mi iPhone» marca una ubicación precisa en tiempo real. ¿Cómo explica la justicia que, con la ubicación exacta del dispositivo, no se haya actuado de inmediato?
La complicidad del silencio:
El hecho de que estas pruebas existan y que, aun así, la comisaría local se haya negado a tomar la denuncia formal, agrava la situación institucional. No se trata solo de los oficiales que apretaron el gatillo del abuso, sino de quienes, detrás de un escritorio, intentan borrar las huellas del delito negando el acceso a la justicia.
Rojas exige respuestas:
Este material ya está en manos de la opinión pública. La pregunta es: ¿Qué más necesitan las autoridades superiores para intervenir? Las fotos no mienten, el GPS no miente. El uniforme no puede ser licencia para el atropello.
AGENCIA DE GUARDIA SITIO OFICIAL!


