De la nomenklatura a la casta: “cuando el remedio se parece a la enfermedad”

Escuchar esta noticia
Powered by Evolucion Streaming
x1
De la nomenklatura a la casta: “cuando el remedio se parece a la enfermedad”Por la Lic. Gladys D’ Alfonso 

De la nomenklatura a la casta: “cuando el remedio se parece a la enfermedad”

La «casta» argentina y la vieja nomenklatura soviética nacieron en mundos opuestos, pero comparten el mismo ADN institucional: son estructuras de poder cerradas donde el mérito, la honestidad y la igualdad ante la ley dejan de ser reglas del juego para convertirse en escenografía.

La nomenklatura era la lista de cargos reservados solo para miembros leales al Partido Comunista. No se ascendía por capacidad, sino por obediencia y contactos. La “casta”, en su versión criolla, es más difusa pero igual de efectiva: una red de apellidos, sindicatos, estudios jurídicos, organizaciones sociales y familias políticas que monopolizan el acceso al Estado. En ambos casos el cargo público se vuelve botín, el favor personal reemplaza al concurso, y la impunidad se naturaliza.

Cuando eso ocurre estalla la crisis de ejemplaridad, que es la antesala de toda crisis de valores. La ejemplaridad es el contrato no escrito de la democracia: la gente acepta las reglas porque ve que quienes las dictan también las cumplen. Cuando el que estudia y trabaja ve a los funcionarios con 20 asesores ñoquis y los escaños se llenan de acompañantes y novias, cuando lo mejor de la sociedad no nos representa, el contrato se rompe. El ciudadano deja de creer que esforzarse sirve, asume que «todos roban» y la apatía reemplaza a la participación. Y sin participación, la democracia se vacía. Porque un régimen no es legítimo solo por el voto: la participación es, junto con la representación, el otro pilar que sostiene a una democracia sana. Sin ciudadanos que controlen, exijan y se involucren, la representación se convierte en cheque en blanco.

Por eso el grito “¡afuera la casta!” tuvo tanta fuerza. No fue solo enojo: fue la ilusión de restaurar el mérito y devolverle vergüenza a la deshonestidad. Fue un intento desesperado de volver a creer en la ejemplaridad.

El peligro aparece cuando, en nombre de combatir la casta, terminamos reproduciendo su lógica. Sucede cuando la lealtad vuelve a pesar más que la idoneidad, cuando se reparten ministerios entre amigos con la excusa de la “confianza”, cuando se minimizan los desvíos propios porque “los otros eran peores”. En ese momento la casta no se termina: se recicla. Cambian las banderas y los discursos, pero el sistema prebendario sigue intacto, con nuevos beneficiarios o con los mismos apellidos de siempre, ahora maquillados.

IMG-20260424-WA0068.jpg

La historia de la nomenklatura enseña una lección brutal: ningún sistema cae por sus privilegios, cae por su hipocresía. Cuando la gente descubre que los que llegaron para limpiar la casa terminaron usando la misma vajilla, la desilusión es peor que el enojo original. Y sin ejemplaridad no hay reforma posible: solo reemplazo de actores para la misma obra.

Argentina está hoy en esa encrucijada. Podemos usar la motosierra para cortar privilegios, o para tallar una nueva casta a nuestra medida. La diferencia no estará en los gritos ni en los tuits. Estará en los ejemplos.

­IMG-20260415-WA0357.jpgwww.clcconsultores.biz

Compruebe también

El Gobierno le respondió al Reino Unido y se tensiona la discusión por Malvinas: “Fueron, son y serán argentinas”

El Gobierno le respondió al Reino Unido y se tensiona la discusión por Malvinas: “Fueron, son y serán argentinas”

▶ Escuchar esta noticia Powered by Evolucion Streaming x1 En un contexto internacional marcado por …

Déjanos tu comentario