Cuando el ministro de Economía Luis Caputo se expresó el miércoles en la Bolsa de Comercio de Rosario, sus declaraciones causaron impacto por la contundente imagen utilizada para criticar a quienes, según su perspectiva, impulsan una devaluación. Caputo expresó de manera explícita sus ganas de “emprender a patadas en la zona baja de la espalda” contra esos economistas, evidenciando que, por ahora, el Gobierno no contempla un aumento del dólar.

Sin embargo, esa amenaza quedó latente. Quien respondió a “Toto” fue el economista Carlos Melconian, conocido por sus enfrentamientos periódicos con el oficialismo desde la llegada al poder del presidente Javier Milei en 2023.
“Nosotros, en lo profesional, mantenemos algún tipo de diálogo con amigos de 20 o 30 años. Y yo diría que, entre los que uno conoce y habla desde hace tiempo, que son todos gente muy razonable y profesional, no conozco realmente ninguno, ninguno, ninguno que como propuesta esté hablando de devaluar”, afirmó Melconian en Radio Mitre.
El economista agregó: “Ningún profesional serio hoy en Argentina tiene como propuesta devaluar. Lo importante es que tengan un programa integral, que este Gobierno no lo tiene. A mí me gustaría ‘cagar a patadas en el culo’ a tantos que no tienen que ver con la propuesta de devaluar. Que miren un poco alrededor, que tienen un montón para cagar a patadas en el culo”.
En las últimas semanas, el dólar en el mercado cambiario se ha mantenido con una ligera tendencia a la baja, aunque han resurgido opiniones de economistas que plantean la necesidad de un tipo de cambio más cercano al techo de la banda cambiaria propuesta por el Ministerio de Economía, con el fin de incentivar la actividad económica.
Figuras como Alberto Ades y Ricardo Delgado, en Clarín, así como Miguel Kiguel, a través de sus informes, y Pablo Gerchunoff y Lucas Llach, en una entrevista a La Nación, han planteado la conveniencia de un tipo de cambio más alto, aunque ninguno ha sugerido un salto abrupto.
Melconian, en contraste, prefirió comparar la situación argentina con la de países como Chile o Uruguay, donde el tipo de cambio está consolidado tras 20 años de programas económicos estables y la moneda local se ajusta mediante flotación, mientras que en Argentina “el programa económico sigue a mitad de camino y no rompió el cascarón”.
El economista aconsejó al equipo de Caputo que “no les conviene meterse en un problema de ‘queda o atraso’ del tipo de cambio”.
“En el interín de tener un programa definitivo en Argentina, que este no lo es, que baje el dólar es malo. No en términos de que baje, sino de que no acompañe lo que se llama ‘precios relativos’”, concluyó.
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