El locutor reveló cómo se encuentra actualmente, cuáles son sus hábitos saludables y, además, habló de la clave para tener una energía diaria.
En una reciente visita al programa de Mirtha Legrand, el legendario conductor Juan Alberto Mateyko (que en marzo cumplirá 80 años) abrió las puertas de su intimidad para relatar cómo transcurre su vida profesional y personal en la actualidad. Acompañado por el afecto de la audiencia y la curiosidad de la mítica anfitriona, el animador detalló la importancia que ha cobrado la disciplina física y el equilibrio emocional en esta etapa de su trayectoria, subrayando que se encuentra transitando un período de plenitud absoluta.
Para Mateyko, el amanecer marca el inicio de una rutina que prioriza el movimiento. “Un día mío es levantarme temprano, me encanta el mundo de la cultura del deporte”, compartió con entusiasmo durante la charla. Este vínculo con la actividad física no es una moda reciente, sino una herencia de su niñez y un tributo al esfuerzo de su familia. El conductor recordó con emoción cómo sus padres, aun frente a carencias financieras, priorizaron su formación social y deportiva en el club Ferrocarril Oeste. “Ellos se abstenían de comer para anotarme en el club, y ahí abracé la carrera del deporte”, relató sobre aquel sacrificio fundacional.
La rigurosidad de Mateyko quedó en evidencia al describir la preparación específica que realizó para su aparición televisiva. Lejos de la improvisación, el conductor se sometió a dos días y medio de entrenamiento intensivo que incluyó disciplinas tan diversas como yoga, pesas, gimnasio, trote, caminatas y aguayín, todo ello complementado con un esquema de alimentación sumamente controlado.
A pesar del paso del tiempo, el comunicador asegura que su espíritu no coincide con lo que dicta el calendario. “La edad cronológica no es la que siento. Estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida”, expresó con firmeza. Esta vitalidad actual contrasta con el ritmo vertiginoso que experimentó durante la década del 90; según reflexionó, aquella época estuvo marcada por una intensidad que hoy ha dado paso a una sabiduría capaz de valorar el presente de otra manera.
El equilibrio que ha alcanzado no solo se debe al ejercicio, sino también al vínculo con su profesión y sus afectos. Mateyko destacó que la madurez le permitió disfrutar de sus hijos y de su labor diaria con una nueva perspectiva. En particular, resaltó el rol fundamental que cumple su programa radial en su cotidianeidad, siendo el combustible que lo mantiene activo y conectado con su público. “Me encanta ir a la radio todos los días, es lo que me da energía”, concluyó, reafirmando que la pasión es, en definitiva, su mejor secreto de juventud.
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