Por Picus Hernán.
La realidad económica de Argentina hace que el sueño de tener una casa propia se convierta en un objetivo cada vez más lejano para muchos jóvenes. La inflación, los altos precios de las propiedades y las tasas de interés elevadas hacen que acceder a un crédito hipotecario sea prácticamente imposible para la mayoría.
«Es como que uno nace y ya tiene una deuda eterna: pagar alquiler toda su vida», resume la situación un joven argentino. La incertidumbre sobre el futuro económico del país y la falta de políticas efectivas para fomentar la vivienda propia contribuyen a esta sensación de desaliento.
La situación es particularmente difícil para los jóvenes que recién comienzan su vida laboral, ya que se enfrentan a salarios bajos y una gran parte de sus ingresos se destina al pago de alquileres. Esto les impide ahorrar y planificar un futuro más estable. La falta de opciones de vivienda asequible y la especulación inmobiliaria agravan el problema, dejando a muchos argentinos sin la posibilidad de cumplir su sueño de tener un hogar propio.
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