Por Gus Reimon.
El peronismo de la provincia de Buenos Aires ingresó en una zona decisiva. Tras meses de tensiones soterradas entre el cristinismo y el sector que responde al gobernador Axel Kicillof, en las últimas horas comenzaron a circular mensajes cruzados con un objetivo común: construir una lista de unidad que evite una interna partidaria de consecuencias imprevisibles.
En el Partido Justicialista bonaerense, la consigna que empieza a imponerse es clara: nadie puede pagar hoy una guerra interna, ni política ni socialmente. Con un escenario económico crítico y un fuerte desgaste social producto del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, una disputa abierta dentro del peronismo aparece como un lujo imposible.
Fuentes partidarias reconocen que la alternativa de “listas conjuntas” gana terreno como salida de síntesis, capaz de contener a los distintos sectores y preservar la unidad mínima necesaria para enfrentar al oficialismo nacional.
Las claves de la negociación
🔹 Axel Kicillof busca que la futura conducción del PJ bonaerense exprese el peso de la gestión provincial y su armado político. En ese marco, comienzan a sonar nombres de confianza como el de la vicegobernadora Verónica Magario o el intendente platense Julio Alak, ambos con volumen territorial y experiencia institucional.
🔹 Máximo Kirchner, actual presidente del PJ bonaerense, apuesta a hacer valer los acuerdos previos y a sostener la identidad política del espacio ligada al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. La consigna “Cristina Libre” sigue funcionando como eje de cohesión y movilización dentro del núcleo duro del kirchnerismo.
🔹 Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, observa el proceso desde afuera. Tras quedar relegado de la Junta partidaria, mantiene una posición crítica y distante, aunque sin romper formalmente, en un rol de espectador incómodo del reordenamiento interno.
Fechas clave y definición inminente
El 8 de febrero aparece marcado en rojo en el calendario peronista. Ese día vencerá el plazo para definir si el PJ bonaerense avanza hacia una lista de consenso o si, por el contrario, se encamina a una interna partidaria que desembocaría en elecciones el 15 de marzo.
Por estas horas, el clima interno parece inclinarse hacia la síntesis política. La consigna de evitar el “choque de trenes” se repite en despachos oficiales y mesas partidarias. La unidad, aun con tensiones y desconfianzas, comienza a verse no como una opción ideal, sino como una necesidad estratégica frente al modelo de ajuste y confrontación que impulsa el gobierno de Javier Milei.
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