NI SUSANA NI MIRTHA LO SALVARON: MAUGERI QUEDÓ FUERA DE PERFIL TRAS 41 AÑOS
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Hay noticias que caen como baldazo de agua fría en plena mañana porteña, de esas que te hacen soltar el café y decir “pará… ¿qué?”. Bueno, agarrate: Héctor Maugeri quedó afuera de Editorial Perfil después de 41 años. Sí, cuarenta y uno. No es un error de tipeo ni una exageración de redacción: cuatro décadas y un año. En un país donde todo es provisorio, Maugeri parecía eterno. Pero no.
Héctor Maugeri no era “uno más”. Era la cara de Caras, la revista que supo marcar agenda cuando la farándula era palabra mayor y no simple contenido scrolleable. Caras tuvo épocas de gloria, tapas que se discutían en la peluquería, en el taxi y en la mesa del domingo. Y ahí estaba él, con 30 años al frente de la nave, entrevistando a los intocables, a los que “no hablan”, a los que hablan pero después llaman para quejarse. Porque Maugeri era eso: oficio, muñeca y archivo.
En los últimos dos años, además, se puso el traje audiovisual y condujo su propio programa en NET TV y CARAS TV. ¿La lista de entrevistados? Un álbum de figuritas imposibles: Mirtha Legrand, Susana Giménez y todo el Olimpo del espectáculo nacional. Notas que hicieron ruido, que incomodaron, que se viralizaron. Como aquella charla con Susana, que hoy, vista en retrospectiva, funciona casi como un testamento profesional. Ahí está todo: la confianza, el ida y vuelta, el “esto lo digo porque es Maugeri”.
Pero claro, los medios ya no son lo que eran. La gráfica sangra, la tele achica y el romanticismo quedó en el archivo. “No es personal, son números”, dicen siempre. Y así, sin mucha vuelta, Perfil decidió desvincularlo. Un golpe fuerte no solo para Maugeri, sino para todo el ecosistema periodístico que todavía cree en la trayectoria como valor.
Según pudo saberse, Maugeri ya se asesoró con abogados y envió una carta documento, buscando ponerle un marco legal a una salida que, cuanto menos, suena desprolija. Porque una cosa es cerrar ciclos y otra muy distinta es barrer con la historia.
No es un caso aislado. Antes, Jorge Fontevecchia, mandamás de Perfil, ya había desvinculado a Liliana Castaño, histórica directora de Caras. Dos nombres pesados, dos salidas que hacen ruido y dejan una pregunta flotando en el aire: ¿qué lugar queda hoy para los que hicieron escuela?
Como diría el Diego, “todo pasa”, pero algunas cosas duelen más que otras. Y esta duele. Porque Maugeri no es solo un periodista: es parte del ADN de una época donde las revistas se leían, se guardaban y se discutían. Hoy, en cambio, se descarta rápido. Como si 41 años fueran apenas un dato al pie.
Desde este rincón del archivo, solidaridad total con el colega. Porque los medios pasan, los directores rotan, las empresas cambian… pero el oficio, cuando es de verdad, no se despide con una carta fría. Eso queda. Y Maugeri, le guste a quien le guste, ya quedó en la historia.