Más de 13 millones de hectáreas ya están en manos extranjeras y el mapa de la UBA-CONICET expone una amenaza directa a la soberanía
Por Gus Reimon.
Argentina enfrenta un problema que no aparece en los grandes discursos, pero define silenciosamente su futuro: la entrega sistemática de territorio. Según un mapa elaborado por investigadores de la UBA y el CONICET, hoy existen más de 13 millones de hectáreas en manos extranjeras.
Eso representa casi el 5% del territorio nacional. No es una cifra técnica. Es una herida abierta sobre la soberanía.
El informe revela además que 36 localidades del país ya superan el límite legal permitido para la extranjerización de tierras. Y hay casos todavía más graves: cuatro zonas de la Argentina donde más del 50% del territorio está en manos foráneas.
Las zonas más críticas:
Lácar (Neuquén)
General Lamadrid (La Rioja)
Molinos (Salta)
San Carlos (Salta)
No se trata de casualidades geográficas. Ninguna de estas regiones es irrelevante.
Todas tienen algo en común: están asentadas sobre recursos estratégicos.
Agua dulce
Minerales
Territorio productivo
Espacios clave para el futuro del país
El mapa también detalla qué países concentran la mayor cantidad de tierras en Argentina. La lista la encabezan Estados Unidos, Italia y España, con fuerte presencia de empresas, fondos de inversión, particulares de alto poder económico y estructuras vinculadas a negocios inmobiliarios, minería, turismo de elite y explotación de recursos naturales.
Mientras tanto, comunidades rurales pierden territorio, productores quedan desplazados y el control sobre áreas clave se aleja del Estado argentino.
Esto no es ideología: es soberanía
Lo que está en discusión no es una postura política ni una consigna militante. Es algo más elemental:
¿Quién controla el territorio?
¿Quién maneja el agua?
¿Quién decide sobre los recursos naturales?
¿Quién define el futuro productivo del país?
Argentina no se pierde solo en crisis económicas ni en malos gobiernos.
Argentina también se pierde cuando entrega su tierra, cuando cede control territorial y cuando mira para otro lado mientras el mapa deja de ser argentino.
El país que se vende deja de ser país
La entrega de tierras no es un negocio más. Es la resignación de poder real. Quien tiene la tierra, tiene el agua; quien tiene el agua, tiene la vida; y quien tiene la vida, tiene el control.
Mientras se debate sobre slogans, peleas políticas, ajustes, discursos y redes sociales, el verdadero poder se está escribiendo en escrituras privadas, operaciones silenciosas y adquisiciones que cambian la propiedad del territorio argentino.
La soberanía no se declama: se ejerce.
Y cuando un país deja de controlar su territorio, deja de controlar su destino.
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