Por Gus Reimon.
Mientras los grandes medios nacionales discuten encuestas, internas palaciegas y la agenda porteña de siempre, en Mendoza ocurre algo que deliberadamente no se muestra: hace 20 días consecutivos que miles de personas salen a la calle para rechazar el Proyecto San Jorge, una iniciativa de minería metalífera contaminante que amenaza al Río Mendoza, fuente vital de agua para toda la provincia.
Veinte días de protestas ininterrumpidas.
Veinte días de asambleas, cortes, marchas y organización popular.
Veinte días sin cobertura sostenida en la televisión nacional.
El silencio no es casual. Es editorial.
El conflicto que no entra en el prime time
La marcha antiminera volvió a hacerse sentir con fuerza cuando las asambleas en defensa del agua y las organizaciones ambientales llegaron hasta la Casa de Gobierno provincial, en una movilización que partió desde distintos puntos del centro y confluyó sin incidentes. La explanada estaba vallada. El reclamo, también.
El petitorio fue claro:
Derogación del Proyecto San Jorge, que busca explotar cobre en Uspallata.
Archivo de la Declaración de Impacto Ambiental del Distrito Minero Malargüe 2, por violar la Ley de Glaciares.
Fin de la judicialización de la protesta ambiental.
Nada de esto mereció placas rojas, móviles en vivo ni debates en estudios televisivos. Para los medios nacionales, Mendoza no existe cuando cuestiona un modelo extractivista avalado por el poder político y económico.
Cornejo, el modelo y el agua en riesgo
El gobernador Alfredo Cornejo, impulsor del proyecto, gobierna con un esquema cada vez más autoritario en materia ambiental: criminalización de la protesta, vallados, fuerzas de seguridad y un discurso que presenta a los defensores del agua como “obstáculos para el progreso”.
Sin embargo, el verdadero obstáculo es otro: un modelo de minería contaminante en una provincia semiárida, donde el agua no sobra y el Río Mendoza es una línea de vida. Lo saben en Uspallata, lo saben en cada barrio, y por eso la protesta crece, se sostiene y se multiplica.
Federalismo de cartón y periodismo selectivo
Los medios nacionales hablan de federalismo, pero practican centralismo informativo. Cubren protestas si ocurren a pocas cuadras del Obelisco. Si pasan en el interior profundo, se apagan las cámaras.
¿Dónde están los noticieros que se indignan selectivamente?
¿Dónde los panelistas que hablan de democracia y derechos?
¿Dónde los editoriales sobre libertad de expresión cuando la protesta es ambiental y desafía intereses mineros?
La ausencia de cobertura también es una forma de tomar partido.
Veinte días que no se pueden ocultar
Aunque la última movilización tuvo menor impacto numérico del esperado, el dato político sigue siendo contundente: 20 días consecutivos de protesta social pacífica, organizada, sin incidentes, con consignas claras y un reclamo legítimo.
No es una postal aislada. Es un conflicto estructural.
No es un grupo minoritario. Es una sociedad defendiendo su agua.
No es un hecho menor. Es una advertencia.
La historia reciente demuestra que cuando el agua entra en disputa, el silencio mediático no alcanza para tapar el conflicto. Mendoza habla. Marcha. Se organiza.
La pregunta ya no es por qué protesta Mendoza, sino por qué los grandes medios decidieron no mostrarlo.
AGENCIA DE GUARDIA SITIO OFICIAL!
