Por Gus Reimon
La Casa Rosada ultima los detalles de la nueva Reforma Tributaria y uno de sus puntos centrales —y más controvertidos— es el incremento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 21% al 29%, un salto histórico que convertiría a la Argentina en el país con la tasa de IVA más alta del planeta.
Según fuentes del propio equipo económico, el Gobierno considera que el aumento “es indispensable para equilibrar las cuentas”. Sin embargo, economistas de todo el arco académico advierten que la medida tendrá un impacto inmediato y devastador sobre los precios, en un contexto donde el consumo ya está en caída libre y la pobreza en alza.
Un golpe directo al bolsillo
El IVA es el impuesto más regresivo del sistema: afecta de igual manera al que gana millones y al que vive con lo justo. Elevarlo al 29% significa encarecer todo —alimentos, indumentaria, electrodomésticos, servicios— y trasladar el costo de la recaudación al consumidor final.
El aumento también arrastra un efecto cascada:
Suben los precios de la cadena productiva,
Se deteriora el poder adquisitivo,
Se profundiza la caída del consumo,
Y se acelera el proceso recesivo.
Un récord que nadie quería
Con el salto al 29%, Argentina superaría a países que históricamente lideraban el ranking, como Hungría (27%). El resto del mundo se mueve entre el 18% y el 22%, y en América Latina la media ronda entre el 12% y el 16%. Nuestro país quedaría totalmente fuera de los estándares internacionales.
La paradoja es evidente: mientras el Gobierno promete “bajar impuestos”, impulsa el que más afecta a trabajadores, jubilados y clase media baja.
Un riesgo político en plena crisis
El aumento del IVA llega en un momento delicado:
La actividad industrial se desploma,
El consumo está en niveles mínimos,
Los salarios reales se encuentran entre los más bajos de la región.
Los oficialistas confían en que la medida permitirá cerrar el déficit con mayor rapidez. Pero incluso dentro de aliados políticos y el sector empresarial hay preocupación: el riesgo es que la recesión se convierta en depresión.
La reforma no solo supone una suba impositiva: representa un cambio estructural en la presión fiscal argentina. Por primera vez, un país decide combatir la inflación… encareciendo el consumo.
Si se aprueba tal como está, el IVA al 29% no será solo un impuesto récord: será un punto de inflexión en la crisis social y económica que atraviesa el país.
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