“Todo lo que es una tendencia poética o artística, es una tendencia de volver a casa.” Pompeyo Audivert.
En un mundo donde el arte se ve acorralado por la falta de recursos y el avance de lo digital, el teatro independiente se alza como un faro en la niebla. Como un árbol que crece entre las grietas del asfalto, el teatro independiente encuentra vida donde parece imposible.
El teatro independiente no es solo un espacio; es una declaración. En tiempos donde las pantallas brillan más que las estrellas, las tablas pequeñas guardan el susurro de lo humano: historias que gritan sin miedo a las sombras. Es un lugar donde la pasión supera al presupuesto, donde las historias nacen del deseo de decir algo que importe, aunque las voces resuenen en salas pequeñas o improvisadas.
LémurArte es una productora de teatro independiente que nació en un período post-pandémico, cuando la situación social y el hambre artístico se sentían en los huesos. Surgió de la idea de un grupo de personas del conurbano bonaerense que practicaban diversas disciplinas artísticas, realizando espectáculos a la gorra y obras de teatro. Desde sus inicios, los espacios de LémurArte se concentraron en la zona sur del conurbano: teatros de Lomas de Zamora, Banfield, Claypole, Temperley, Adrogué, Lanús y Monte Grande. Hoy, con el paso del tiempo, lograron expandirse hacia la Capital Federal, llevando el sello del Lemur a nuevos escenarios y públicos.
El estilo de las obras de LémurArte es indefinido, transitando desde el humor ácido hasta el dramatismo más intenso. No se encasillan en un solo género, permitiendo que cada integrante dirija y monte sus propias propuestas. Aunque los estilos son diversos, las obras se complementan por su uso del suspenso y el humor, logrando llevar al espectador por los caminos que los actores necesitan.
Juntos, lograron crear producciones como El Juicio del Ciego y la Muerte, Entrevista al Amor y La Sopa de Artistas. Aunque inicialmente no planeaban que cada obra tuviera redes sociales ni que LémurArte se convirtiera en una compañía fija, el enfoque siempre estuvo en el trabajo colectivo: crear obras con distintas personas, abrir las puertas a nuevos integrantes y abarcar más teatros de la zona. Esto les permitió llegar a diferentes públicos, renovar elencos y ofrecer nuevas propuestas bajo el sello de LémurArte, que incluye espectáculos teatrales, audiovisuales y otras producciones artísticas.
LémurArte no busca ser una identidad que posea a cada espectáculo, sino una productora que provee los recursos necesarios: desde espacios artísticos hasta inversiones para las producciones. Las obras son escritas tanto por autores de la comunidad lemurense como por colaboradores externos. También, incursionaron en formatos como el café concert, donde se combinan espectáculos musicales en vivo, gastronomía, monólogos, exposiciones fotográficas y ferias de emprendedores.
Así nació La Sopa de Artistas, un laboratorio de experimentación que se convirtió en uno de los semilleros más dinámicos de la zona. En este espacio, no se requiere un equipo ni un lugar fijo: todo surge de la espontaneidad y la mezcla de ideas. La Sopa realiza presentaciones cortas, que van desde escenas bizarras y dramáticas hasta mini-musicales e improvisaciones, siempre bajo el sello de LémurArte. El nombre refleja su esencia: un espacio donde artistas con ideas diversas se mezclan para crear algo conjunto.
La analogía con una sopa de vegetales resulta inevitable. Una buena sopa de vegetales nutre, reconforta y sorprende con cada cucharada. Cada ingrediente aporta su esencia: la zanahoria endulza, el apio refresca, el tomate da cuerpo, y juntos crean algo más rico que la suma de sus partes. En La Sopa de Artistas, ocurre lo mismo. Cada artista aporta su sabor: el comediante la chispa, el músico la melodía, el dramaturgo la profundidad dramática, y el improvisador las notas inesperadas. Ambas sopas comparten un secreto: la alquimia que surge al mezclar lo diverso y la magia de unir elementos únicos para crear algo que alimenta el alma.
La última obra de LémurArte, Períodos, se destaca por su dinámica completamente nueva y la formación de un equipo estructurado: desde el equipo directivo hasta el elenco, todos trabajaron cómodos y felices. La obra narra la historia de Wayne, un joven que despierta desorientado en un lugar lleno de relojes. Ahí se enfrenta a curiosos personajes que cambian constantemente junto con el espacio. ¿Logrará descubrir por qué está atrapado en este peculiar sitio?
El teatro independiente, como el latido de un corazón que se niega a rendirse, encuentra en LémurArte su trinchera y su altar. En cada rincón del conurbano y más allá, estas almas creadoras toman la vida cotidiana, la desmenuzan y la transforman en un espejo vibrante donde todos podemos reconocernos. LémurArte no es solo una productora, es un refugio para quienes ven en el arte una forma de existir, una constelación de voces que resuenan juntas en medio del silencio. Sus escenarios, itinerantes y abiertos, no tienen fronteras; son campos fértiles donde el humor, el drama y el suspenso florecen al compás de nuevas historias.
Es, al final, el recordatorio de que el teatro independiente no necesita grandes telones ni reflectores, solo el fuego incansable de quienes creen en la magia de un aplauso sincero. Así, LémurArte nos enseña que en cada sala, en cada esquina, aún hay lugar para soñar y crear, para dar vida al teatro como un arte vivo, humano y profundamente necesario.
“Sean felices, vean teatro.”
redes sociales: instagram @lemurarte @sopadeartistas
Berenice Desmond @berenicedesmond
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