Mirá, si te digo que el secreto de la felicidad puede estar entre un buen plato, una siesta reparadora y un revolcón de los que hacen historia… ¿me lo comprás? Bueno, bienvenidos al mundo glorioso de la gastrosiexta, ese combo argento de placer que parece inventado por algún sabio con panza y ganas de vivir bien.
Sí, no es joda: comer, dormir y tener sexo no sólo es una triple amenaza contra el estrés, sino que es más efectiva que la pastilla que te da el médico. Y, además, mucho más divertida.
🍝 Primer paso: comé como si fueras a dormir la última siesta del verano
La cosa arranca con una buena comida. Pero no cualquiera, eh. No vale un sándwich al paso ni una milanga fría de ayer. Acá hay que ponerle onda y sabor. Sentarse a la mesa con la pareja (o con quien te dé ganas) y compartir un buen plato, una charla relajada, un vino si pinta, y dejarse llevar por el paladar.
Como decía el Negro Olmedo: “¡Rico, rico!”. La comida tiene que ser un mimo al alma. Y si además hay postre compartido (de los dos tipos), mejor.
😴 Segundo paso: la siesta, ese acto revolucionario
Después de morfar como campeones, llega el momento de la horizontalidad. La siesta no es de vagos, es de sabios. En palabras de Fontanarrosa: “La siesta es sagrada. Hay que dormirla como se debe, con ropa liviana y sin culpa.”
Y acá es donde el cuerpo empieza a agradecer: baja la presión, se aflojan los pensamientos, y la creatividad se activa. Es como reiniciar el sistema pero con sábanas suaves y sin jefes cerca.
💦 Tercer paso: ¡al entrevero, mi amor!
La frutilla del postre (literal) es el sexo. Pero ojo, no como tarea, sino como celebración. El tercer paso de la gastrosiexta es darse el gusto sin mirar el reloj. Sea antes o después de la siesta, lo importante es que fluya. Y si no fluye, no pasa nada. Como diría Mirtha: “El público se renueva”. Acá también se puede renovar el deseo otro día.
El sexo tiene más beneficios que el yogur con probióticos: levanta el ánimo, fortalece la pareja, mejora la piel y hasta quema calorías. O sea, un 2×1 con final feliz.
❤️ Gastrosiexta: el menú ideal para combatir la rutina
En un país donde todo sube menos el ánimo, esta rutina puede ser una receta infalible para sobrevivir al caos. Porque cuando comés rico, dormís bien y hacés el amor, la vida te sonríe. Aunque sea un ratito.
¿Y sabés qué? No hace falta que sea todos los días. Con que lo metas en tu menú de finde, ya estás. Lo importante es disfrutar, sin culpas ni presiones, y con ganas de repetir.
Como decía el Bambino Veira: “La base está”. Vos poné el mantel, bajá las luces, y dejá que la gastrosiexta haga su magia. Que si hay panza llena, corazón contento y cuerpo relajado… el mundo es un poquito mejor.
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